Los animales, reconocidos como Seres Sintientes

Animalex

5 claves para comprender la reforma del Código Civil, Ley Hipotecaria y Ley de Enjuiciamiento Civil

El año 2021 ha sido muy importante para los animales y quienes convivimos con ellos. El 16 de diciembre el BOE publicó una relevante reforma por la cual una ley esencial de nuestro Derecho (y muy antigua, del siglo XIX) ha dejado de considerar a los animales “cosas” para reconocer su obvia condición de Seres Sintientes.

En cinco claves muy sencillas, explicamos las principales implicaciones de esta modificación que afecta al Código Civil, a la Ley Hipotecaria y a la Ley de Enjuiciamiento Civil.

1.- Seres con capacidad de sentir, ¡y no cosas!

Aunque ya existían normas que reconocían que los animales son seres que sienten, el Código Civil, una de las más antiguas de nuestro Derecho, aún seguía considerándolos cosas. Increíble pero cierto.

Con esta reforma, este Código reconoce que los animales son seres vivos dotados de sensibilidad y que hay que cuidarlos respetando su cualidad de seres sintientes.

Un solo artículo, el 333 bis del Código Civil, sobre el que a partir de ahora podremos basar todos nuestros argumentos cuando tenemos que actuar en su defensa.

2.- Qué sucede cuando fallecen sus responsables

Si convives con un animal, puedes decidir en testamento cuál quieres que sea su destino en caso de que fallezcas. Pero, ¿y si no hemos dispuesto nada?

  • Se entregará el animal al heredero que lo reclame
  • Si más de uno lo reclama, la autoridad judicial decidirá sobre su destino, teniendo en cuenta su bienestar.
  • Y si nadie quiere hacerse cargo, podrá ser cedido a un tercero que quiera asumir su cuidado y protección.

Si todo esto no puede decidirse de forma inmediata y el animal puede quedar desatendido, la Administración asumirá su cuidado hasta que se resuelva su destino.

3.- Ni hipotecados, ni embargados

Ante una situación económica comprometida, la ley protege el vínculo de afecto que existe entre los seres humanos y los animales con los que conviven.

Por eso, tras esta reforma, los animales de compañía no podrán ser ni hipotecados ni embargados.

Esta regla afecta también a aquellos animales que son utilizados en explotaciones ganaderas, industriales o de recreo, los cuales tampoco podrán ser hipotecados.

4.- ¿Si nos separamos? ¿Con quién vivirá el animal?

Si habéis llegado a un acuerdo, podéis recogerlo en el convenio. Este será válido siempre y cuando no resulte gravemente perjudicial para el bienestar del animal.

A falta de acuerdo, el juez o jueza será quien decida, y lo hará teniendo en cuenta tanto el interés de los miembros de la pareja o familia como el bienestar del propio animal.

La sentencia podrá atribuir la convivencia a ambos cónyuges o establecer periodos de visita, disponer el reparto de los gastos, etc. Y todo ello con independencia de quién sea el titular (es decir, a nombre de quién esté el chip).

5.- Utilizar a los animales para dañar a humanos

A la hora de decidir sobre la guarda conjunta de menores, el juez denegará esta al progenitor que esté procesado por intentar atentar física o psicológicamente contra su pareja o contra los hijos o hijas.

Con esta reforma, las amenazas o agresiones a los animales de compañía, como medio para controlar o victimizar a la pareja, o a los menores, serán una causa más para denegar la guarda conjunta de estos.

Esto es así porque el nuevo Código Civil reconoce que la violencia puede manifestarse de muchas maneras, también utilizando a los animales, teniendo en cuenta la relación de estos con las víctimas humanas.

6.- Reclamación de daños morales

A partir de ahora se reconoce expresamente que cuando se hace un daño a un animal de compañía, las personas que conviven con él tienen derecho a ser indemnizadas no solo por los gastos veterinarios que les haya podido ocasionar, sino también por el daño moral sufrido. Nuevamente la ley reconoce y atiende al vínculo afectivo  y emocional que establecen los seres humanos con los animales con los que conviven.

Reforma del Código Civil: hacia un nuevo régimen jurídico de los animales

Itziar Angulo Otegui

(Artículo publicado en el número 295 de la Revista de Ilustre Colegio de la Abogacía de Bizkaia)

Actualmente se está tramitando en el Congreso de los Diputados la Proposición de Ley de modificación del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, sobre el régimen jurídico de los animales. Esta proposición parte de la que ya fuera presentada en el Congreso en el año 2017, pero cuya tramitación quedó interrumpida por el fin de la legislatura.

La actual regulación de los bienes en el Código Civil otorga a los animales el estatuto jurídico de cosas, concretamente de bienes muebles. Sin embargo, ya en 2009, en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (Tratado de Lisboa), se reconoció a los animales como “seres sintientes”, obligando como principio general de Derecho de la Unión Europea a todos los Estados miembros de la misma. Es más, tal y como establece la Exposición de motivos de esta Proposición de ley, “resulta paradójico que el Código Penal ya distinguiera en 2003 entre los daños a los animales domésticos y a las cosas, reforma sobre la que se profundizó en 2015, mientras que el Código Civil sigue sin reconocer que los animales son seres vivos dotados de sensibilidad”.

(…)

Leer artículo completo en las páginas 24 y 25 del Nº 295 del Boletín Informativo del Ilustre Colegio de la Abogacía de Bizkaia

Memoria 2020 de la Fiscalía General del Estado: delitos contra el medio ambiente y los animales

Itziar Angulo Otegui

Como todos los años, la Fiscalía General del Estado publica su Memoria anual, de la que podemos extraer la siguiente información en relación con el año 2020. 

Respecto a los datos estadísticos de intervenciones en medio ambiente, gran parte de las Fiscalías señalan una reducción de denuncias y diligencias derivada de la situación de la pandemia. Esto se refleja en los siguientes datos: .

  • En el año 2020 se incoaron 214 diligencias de investigación relativas a malos tratos contra animales domésticos. En el 2019 las diligencias de investigación sobre esta materia fueron 235. 
  • En el año 2020 fueron incoados 1.020 procedimientos judiciales relativos a malos tratos a animales domésticos, mientras que en el año 2019 este número fue 1.090. 
  • En el año 2020 se evacuaron 231 escritos de acusación por maltrato a animales domésticos frente a los 304 del año anterior. 
  • Durante 2020 se dictaron 197 sentencias condenatorias por maltrato a animales domésticos y en el año 2019 fueron 293 las sentencias dictadas. 

En lo relativo a malos tratos a animales domésticos, señalan que las diligencias de investigación penal continúan la tendencia en aumento que vienen experimentando en los últimos años. 

Respecto a casuísticas concretas, la memoria destaca las siguientes:

  • En materia de adopción de animales de compañía durante el año 2020 aumentó considerablemente el número de las mismas, consecuencia de las restricciones a la movilidad derivadas del estado de alarma. Ante esta situación, el Fiscal de Sala de Medio Ambiente y urbanismo dictó un Oficio para llevar a cabo el control y seguimiento de estas adopciones, orientado a prevenir que, una vez revertidas las medidas limitativas de la movilidad, esos animales que habían sido adoptados fueran retornados a los refugios o se cometiera sobre ellos un delito de abandono.
  • Se ha observado un incremento de denuncias policiales por delitos de caza ilegal, supuestos de caza con pegamento y casos de furtivismo. La Fiscalía pone de relieve en su Memoria que “la temática de los venenos sigue constituyendo un serio problema en nuestro país” y aunque es cierto que se dictan sentencias de condena, es complicado conseguirlas por la forma de comisión de estos delitos. Asimismo, destaca el comercio ilegal CITES. 
  • Las electrocuciones de aves en líneas eléctricas se presenta como un problema en aumento tal y como señalan diversas Fiscalías Provinciales. Esta cuestión ya venía siendo reflejada en anteriores Memorias de la Fiscalía y, a su vez, fue destacada por el Defensor del Pueblo. (Recordemos que en el año 2020 se abrió el trámite de consulta para modificar la normativa sobre esta materia.).
  • La Memoria dedica también un apartado a los animales potencialmente peligrosos. A este respecto se ofició a los Fiscales de Medio Ambiente para que aquellos casos de agresiones protagonizadas por animales potencialmente peligrosos en incumplimiento de la normativa administrativa pudiera ser comprendida en el tipo penal del artículo 337 del Código Penal en su modalidad de comisión por omisión.

Por otro lado, el Informe de la Fiscalía destaca la importancia de la colaboración con los diferentes cuerpos policiales en la prevención y persecución de delitos contra los animales domésticos, destacando la labor de la policía local de Vitoria-Gasteiz que rescató a un “Varanus Salvator” que iba a ser enviado desde Vitoria a Chiclana de la Frontera y que fue interceptado en un paquete de mensajería. Estos hechos actualmente están siendo tramitados ante el Juzgado de Instrucción como constitutivos de un delito de abandono y tráfico ilegal de especies, por incumplimiento normativa CITES. 

Aparte de esto, hay que mencionar la participación de algunas fiscalías como la de Tarragona con instituciones y entidades para elaborar protocolos de actuación ante casos de maltrato animal.

Por último, se recogen interesantes reflexiones procedentes de fiscalías provinciales, respecto a la aplicación y necesidad de revisión del artículo 337 del Código Penal.

  • Murcia destaca la evolución positiva del criterio de calificación del Ministerio Fiscal en los delitos de maltrato animal al considerar la concurrencia de continuidad delictiva cuando se causa la muerte de varios animales. 
  • Granada subraya la necesidad de la reforma del artículo 337 del Código Penal para permitir el decomiso definitivo del animal víctima de maltrato.
  • La Fiscalía de Málaga reitera, como en años anteriores, la necesidad de una revisión del tipo penal de maltrato del artículo 337 del Código Penal ya que la pena máxima prevista de 18 meses de privación de libertad trae consigo, en la mayor parte de los casos, la suspensión de la pena y la falta de ingreso en prisión de los condenados. Esto supone no dar una respuesta adecuada a los casos más graves de maltrato animal.