La prevención y una tenencia responsable son fundamentales para reducir el riesgo de incidentes, pero incluso actuando con la mayor diligencia pueden producirse situaciones imprevistas. Cuando un perro muerde a una persona o a otro animal, es habitual que surjan dudas sobre cómo actuar, qué obligaciones existen y qué consecuencias legales pueden derivarse.
Son situaciones delicadas, que suelen vivirse con preocupación y nerviosismo, sobre todo cuando ha habido consecuencias graves, y en las que conocer los pasos adecuados y reaccionar con rapidez puede significar la diferencia para todas las partes implicadas.
Un artículo de María González Lacabex, de INTERCIDS Operadores jurídicos por los animales, para la Fundación Sr. Perro.